- UPTA denuncia que la presión sobre los precios, la precariedad y las condiciones de subcontratación están asfixiando a los pequeños profesionales.
- Los fallecimientos de autónomos aumentan mientras descienden los registrados entre los trabajadores asalariados.
La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España) alerta del preocupante aumento de la mortalidad laboral entre los trabajadores por cuenta propia. Según los últimos datos provisionales de la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social, entre enero y agosto de 2026 fallecieron 55 autónomos en accidentes laborales, frente a los 35 registrados durante el mismo periodo del año anterior. Se trata de 20 fallecimientos más, lo que supone un incremento del 57,1%.
De las 55 víctimas mortales, 50 perdieron la vida durante su jornada de trabajo, un 61,3% más que en 2025, mientras que los cinco fallecimientos restantes se produjeron en accidentes in itinere. Estas cifras equivalen a la muerte de un trabajador autónomo cada cuatro días y medio, aproximadamente.
La evolución resulta especialmente alarmante al compararla con la registrada entre los trabajadores asalariados, cuyos fallecimientos se redujeron de 454 a 443, un descenso del 2,4%.
MENOS ACCIDENTES, PERO MÁS MORTALES
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Indicador |
2025 |
2026 |
Variación |
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Fallecidos, total |
35 |
55 |
+57,1 % |
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Fallecidos en jornada |
31 |
50 |
+61,3 % |
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Fallecidos in itinere |
4 |
5 |
+25,0 % |
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Accidentes graves en jornada |
416 |
395 |
−5,0 % |
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Accidentes con baja, total |
18.572 |
18.173 |
−2,1 % |
|
Accidentes con baja en jornada |
17.230 |
16.882 |
−2,0 % |
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Accidentes con baja in itinere |
1.342 |
1.291 |
−3,8 % |
Fuente: Ministerio de Trabajo y Economía Social. Estadística de Accidentes de Trabajo (ATR), avances enero-agosto de 2025 y 2026. Datos provisionales.
Durante los ocho primeros meses de 2026, los accidentes de trabajo con baja entre los autónomos disminuyeron un 2,1 % respecto al mismo periodo del año anterior. También se redujeron los accidentes graves ocurridos durante la jornada laboral, de 416 a 395, un 5 % menos.
Sin embargo, este descenso de la siniestralidad no se ha traducido en una reducción de los fallecimientos. Al contrario, los accidentes mortales en jornada han pasado de 31 a 50, evidenciando una evolución especialmente preocupante de las consecuencias más graves de los accidentes laborales.
UPTA advierte de que la estadística de accidentes graves no permite conocer cuántos trabajadores autónomos sufren bajas prolongadas. La organización considera necesario disponer de información más detallada sobre la duración de las incapacidades temporales y sus consecuencias económicas para los profesionales afectados.
CONSTRUCCIÓN Y SERVICIOS CONCENTRAN LA MAYOR MORTALIDAD
La construcción y los servicios son los sectores que registran un mayor número de accidentes mortales durante la jornada laboral entre los trabajadores por cuenta propia. Entre enero y agosto de 2026, ambos contabilizaron 19 fallecimientos cada uno, frente a los 16 registrados en construcción y los ocho en servicios durante el mismo periodo de 2025.
Especialmente significativo es el incremento registrado en el sector servicios, donde los fallecimientos se han más que duplicado en un año. En construcción, los riesgos asociados a caídas, atrapamientos y otras actividades peligrosas siguen poniendo de manifiesto la necesidad de reforzar la prevención y las condiciones de seguridad.
Para UPTA, estas cifras obligan a examinar las condiciones reales en las que trabajan los pequeños profesionales, particularmente aquellos que desarrollan su actividad dentro de cadenas de subcontratación y disponen de una capacidad muy limitada para negociar precios, plazos y condiciones de trabajo.
EDUARDO ABAD: “LA VIDA DE UN AUTÓNOMO NO PUEDE SER EL COSTE OCULTO DE NINGÚN CONTRATO”
Eduardo Abad, presidente de UPTA España, denuncia que, “es absolutamente indecente que en solo ocho meses hayan muerto 55 trabajadores autónomos y que la cifra haya aumentado un 57 %. Detrás de cada fallecimiento hay una persona que salió a ganarse la vida y no volvió a su casa. No podemos normalizar una situación así”.
Abad señala que, “llevamos años denunciando las condiciones que soportan miles de pequeños profesionales. Se les aprietan los precios, se les imponen plazos imposibles y se les obliga a asumir unos costes cada vez mayores, mientras su capacidad de negociación es prácticamente nula. No podemos afirmar que todos estos accidentes respondan a las mismas causas, pero exigimos que se investigue hasta qué punto la subcontratación, los ritmos de trabajo y la presión económica están comprometiendo su seguridad. La vida de un trabajador autónomo no puede ser el coste oculto de ningún contrato”.