- UPTA advierte de que el aumento generalizado de los precios, junto al encarecimiento de carburantes y electricidad, reduce los márgenes de miles de pequeños negocios y limita su capacidad para crecer, invertir y crear empleo.
La inflación vuelve a convertirse en una seria amenaza para los autónomos y las pequeñas empresas. El Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en julio en el 3,6% interanual, cuatro décimas más que en junio, alcanzando su nivel más elevado de los últimos dos años. La inflación subyacente también aumentó hasta el 3,0%.
La subida de precios está afectando al conjunto de la actividad económica. No solo suben los carburantes y la electricidad. Los autónomos tienen que afrontar también el incremento de suministros, materias primas, transporte, servicios y otros gastos imprescindibles para mantener abiertos sus negocios.
La energía continúa teniendo, además, un peso especialmente importante. El precio del gasóleo ha aumentado un 15,7% interanual, la gasolina un 7,3% y la electricidad un 8,4%, incrementos que repercuten directamente sobre miles de actividades profesionales.
Para Eduardo Abad, presidente de UPTA España, la situación vuelve a demostrar la vulnerabilidad de los pequeños negocios ante el incremento de los costes: “Los autónomos no pueden seguir siendo el amortiguador de cada crisis internacional. Cuando sube el carburante, miles de trabajadores por cuenta propia ven cómo sus costes se disparan de un día para otro sin capacidad real para repercutirlo en sus precios”.
El incremento generalizado de los precios está provocando una pérdida de competitividad entre autónomos y pequeñas empresas. Cada euro adicional que tienen que destinar a cubrir sus costes corrientes es un euro menos para invertir, contratar trabajadores, modernizar sus establecimientos o hacer crecer sus negocios.
UPTA considera especialmente preocupante que esta escalada de precios coincida con la retirada progresiva de parte de las medidas extraordinarias adoptadas este mismo año para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Irán.
El Gobierno puso en marcha medidas para contener el impacto de la crisis energética, pero posteriormente inició una reducción progresiva de las rebajas aplicadas a los carburantes.
No es el momento de olvidarse de los autónomos. La evolución de la inflación demuestra que los costes continúan siendo uno de los principales problemas para miles de trabajadores por cuenta propia.
De hecho, la propia evolución del precio del gasóleo ha obligado a activar el mecanismo de salvaguarda previsto por el Gobierno y elevar nuevamente su rebaja fiscal hasta los 20 céntimos por litro en septiembre.
La inflación no es simplemente una cifra estadística. Un IPC del 3,6% significa que mantener abierto un negocio cuesta cada vez más. Miles de autónomos se enfrentan a la difícil decisión de asumir las subidas reduciendo todavía más sus márgenes o trasladar una parte de esos costes a sus clientes, arriesgándose a perder ventas y competitividad.
UPTA reclama que las administraciones adopten medidas que permitan aliviar los costes de autónomos y pequeñas empresas, contener el impacto de la energía y los carburantes y proteger a las actividades más expuestas a la subida de precios.
Los autónomos necesitan estabilidad para poder crecer y generar empleo. No podemos exigirles que sean más competitivos mientras cada día pagan más por los productos, suministros, servicios y energía que necesitan para trabajar.