- La organización defiende las ayudas directas, pero reclama que exista una afectación económica real y que las cuantías sean proporcionales a las pérdidas sufridas
- Eduardo Abad: “Ayudas sí, pero para quien las necesita: quien más haya perdido, más debe recibir”
UPTA España considera necesario apoyar económicamente a todos los trabajadores autónomos de Ceuta cuya actividad se haya visto afectada por la situación extraordinaria que atraviesa la ciudad, pero defiende que las ayudas públicas deben responder siempre a un principio básico: debe existir una afectación económica real que justifique su concesión.
UPTA respalda que los autónomos afectados puedan recibir ayudas directas y considera que estas deben tramitarse con rapidez y con la menor carga burocrática posible. Sin embargo, la organización considera que una ayuda extraordinaria destinada a compensar los efectos de una crisis no debería convertirse en una ayuda generalizada por el simple hecho de desarrollar una actividad económica en un determinado territorio.
La finalidad de estos recursos públicos debe ser compensar, al menos parcialmente, las consecuencias económicas sufridas.
Por ello, UPTA propone que las ayudas se destinen exclusivamente a los trabajadores autónomos que hayan resultado afectados y que pueda establecerse de manera sencilla y objetiva dicha afectación.
Más ayuda para quien más haya perdido
UPTA considera además que los 5.000 euros de ayuda directa no deberían necesariamente constituir la misma respuesta económica para todos los beneficiarios. Una vez acreditada la afectación, la intensidad de la ayuda debería guardar relación con las pérdidas sufridas.
No se encuentra en la misma situación un autónomo que haya experimentado una reducción limitada de su actividad que otro que haya perdido una parte sustancial de su facturación, haya tenido que suspender temporalmente su negocio o se encuentre incluso en riesgo de cierre.
Por ello, UPTA propone establecer tramos de ayudas vinculados al nivel de afectación económica, de manera que los autónomos que hayan sufrido mayores pérdidas puedan recibir cantidades superiores. El planteamiento de UPTA se resume en dos principios: ayudas únicamente para quienes hayan resultado afectados y, entre los afectados, más ayuda para quien más haya perdido.
“El café para todos nunca es la solución”
UPTA considera que este criterio debería aplicarse no solamente en Ceuta, sino ante cualquier situación extraordinaria que afecte al trabajo autónomo en España. Incendios, inundaciones, catástrofes naturales, crisis territoriales o cualquier otra emergencia deben contar con mecanismos automáticos de protección, pero siempre dirigidos hacia quienes hayan sufrido realmente sus consecuencias.
El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, señala que “nos parece bien que se ayude a los autónomos de Ceuta que hayan resultado afectados. Lo que defendemos es muy sencillo: las ayudas extraordinarias tienen que ir a quien realmente haya sufrido las consecuencias de la crisis. Y entre los afectados tampoco puede valer el café para todos. Quien haya perdido más debe recibir más. No queremos quitarle un euro a ningún autónomo que lo necesite; queremos que el dinero público proteja especialmente a quien más daño ha sufrido.”
UPTA considera que este principio debe convertirse en la referencia para futuras crisis: afectación acreditada, rapidez en la concesión y proporcionalidad de las ayudas. Ni menos ayudas ni más burocracia: ayudas para quien las necesita y en proporción al daño sufrido.
Al mismo tiempo, el comercio electrónico en España ha pasado de superar los 57.700 millones de euros de facturación en 2021 a más de 114.800 millones en 2025. En apenas cuatro años, el canal digital prácticamente ha duplicado su volumen de negocio mientras desaparecían decenas de miles de trabajadores autónomos del comercio. El resultado es un mercado con menos pequeños operadores independientes y un peso cada vez mayor de las grandes estructuras comerciales y de los canales digitales.
Para UPTA, esta evolución muestra que España no se enfrenta únicamente a la desaparición de miles de pequeños negocios, sino a una transformación profunda de quién vende, dónde se vende y qué operadores concentran una parte cada vez mayor del mercado.
Un modelo comercial que también ha cambiado nuestras ciudades
Durante las últimas décadas, el modelo comercial y urbanístico de las ciudades españolas también ha experimentado una importante transformación.
La expansión de grandes complejos comerciales en las periferias ha concentrado en un mismo espacio comercio, restauración, ocio, entretenimiento y grandes zonas de aparcamiento, generando una enorme capacidad de atracción de consumidores.
Una parte importante de la actividad comercial y del ocio se ha desplazado así fuera de las calles y barrios tradicionales, mientras el pequeño comercio ha tenido que competir con estructuras capaces de concentrar prácticamente toda la experiencia de consumo en un único espacio.
Las consecuencias empiezan a ser visibles en numerosas ciudades: menos establecimientos independientes, pérdida de actividad comercial en determinadas calles y barrios y una progresiva concentración del consumo en grandes espacios y operadores.
Para el presidente de UPTA España, Eduardo Abad, “los datos son demoledores. Perder cerca de 140.000 autónomos en la próxima década supondrá un cambio radical del modelo comercial de nuestro país. Durante años lo moderno fue llevar comercio, restauración y ocio a grandes complejos en las periferias. Creamos auténticos parques temáticos del consumo y vaciamos de actividad nuestras calles y barrios. Ahora estamos pagando las consecuencias.”
Abad alerta especialmente del impacto en el medio rural: “En un pueblo, cuando cierra un comercio, muchas veces desaparece también un servicio. No podemos hablar de luchar contra la despoblación mientras dejamos desaparecer la economía que mantiene vivos nuestros pueblos. Esto sí es una prioridad nacional: salvar el comercio de nuestros barrios, de nuestras calles, de nuestras ciudades y del mundo rural. Convirtámoslo en una prioridad nacional”.